Nobilis Factum; el mutante progresivo de México
Artista: Nobilis Factum
LADO B
Enrique Balderas Rodríguez - mini Korg, piano, voz
Jesús Padilla Lechuga - guitarra, Korg MS 20, Arp Omni, voz
Guillermo Nava Cerda - bajo, guitarra Ovation, Korg MS 20, voz
Miguel Caldera Moreno - mini Korg, Arp Omni, percusiones, Korg MS 20, voz
La banda que originalmente fue concebida con el nombre de Un Siglo Después, nace formalmente en 1978 en el seno del entonces Distrito Federal y cuya idea inicial era la de desarrollar un taller de composición que ya desde entonces se influenciaba por el rock progresivo, ese mismo año el baterista Miguel Caldera se incorpora a la agrupación ayudando a consolidar la directriz creativa de la agrupación, debido a sus afinidades musicales con el resto de los integrantes. Tras su llegada, Caldera también sugirió cambiar el nombre del grupo por el de Nobilis Factum, mismo que ostentan hasta la actualidad y que en palabras del propio Miguel significa “Noble Trabajo” traducido del latín, desde ese momento se plantearon la firme idea de componer e interpretar puramente rock progresivo, tomando como base sus influencias personales y colectivas, que iban desde la música clásica, pasando por el barroco, la música experimental de los años 40 y 50, y se extendían hasta la música concreta y la música electrónica de mediados del siglo XX.
La primera y única producción discográfica en su haber recibió el nombre
homónimo de la banda y fue publicada en 1982 bajo el sello Pentagrama, también conocida entre sus seguidores como “El Mutante” debido a la
ilustración de su portada, consta de 6 piezas divididas las 4 primeras en el
lado A y las dos últimas en el lado B del vinyl. Ahora bien, el grupo arranca
su fastuosa travesía con “Overtura”, un tema instrumental que, como su nombre
lo indica, funciona como la pieza de apertura del álbum, en donde a lo largo de
la canción los acordes de guitarra conducen al resto del grupo a través de
paisajes armoniosos y apacibles que remiten al oyente hacia las bandas clásicas
de principios de los años setenta, aquellas que en su momento sentaron las
bases de lo que a la postre se convertiría en el rock sinfónico progresivo, y
que fueron la inspiración de este joven cuarteto.
“Me Gustas Cuando Callas” es una adaptación del poema homónimo, autoría del
galardonado poeta chileno Pablo Neruda e interpretada en forma de una hermosa
balada progresiva, cuyo sonido se percibe fuertemente influenciado por la
escuela clásica de músicos como Steve Hackett o Anthony Phillips, siendo la voz
de Balderas y los acordes de Padilla quienes conducen al oyente por una
atmósfera de serenidad, permeada de paisajes bucólicos en los que la
guitarra, en perfecta comparsa con la percusión de Caldera, van marcando la
cadencia hasta el final del tema. Por su parte, “Quetzalcóatl” es el tema en el
que convergen la influencia de la música mexicana y el rock progresivo, cuyas
voces pronunciadas refieren hermosas letras acerca de la libertad y la
conexión entre la tierra y los seres vivos, concretado en la recta final por
el prodigioso solo que Enrique ejecuta de manos de su Korg MS20.
El siguiente corte es “Mutante”, que a priori se muestra con una tonada más
oscura que sus predecesoras, ocasión en que el teclado y la batería se encargan de conducir al ensamble a través de climas nebulosos que al cabo
de unos segundos se mueven hacia los terrenos de la fusión, y nuevamente el
teclado acompañado de la guitarra de Padilla hacen acto de presencia para tomar el
protagonismo con el apoyo de la formidable sección rítmica integrada por
Nava y Caldera, que sin dificultades soporta los embates que se libran entre guitarras y teclados a lo largo de este apartado y que culmina con una base
rítmica tribal de tinte lóbrego a cargo de Miguel Caldera en la tabla y el MS20
de Balderas.
"Armónicos en Crisol" es un tema rico en matices que evoluciona a partir de
una sección rítmica sincopada en 7/8 y va mutando a la par que el resto del
ensamble se incorpora y aporta cada uno sus propios motivos, seguido por la joven
voz de Balderas, quien además de hacerse cargo de los teclados
también funge como vocalista principal de la banda. Nuevamente, el temerario
grupo mexicano se vuelca en un corto pero efusivo desplante de frenesí, para
luego echar mano de su influencia jazzísitica y finalmente desembocar en el mar de la fusión, dándole completa libertad al grupo para hacer gala de sus facultades y
capitalizando este tema con el imponente duelo de solos entre Padilla y Balderas.
“Suite Natural Para Ella” es el corte que culmina el materializado esfuerzo de la agrupación y como su nombre lo indica, se trata de una pequeña suite compuesta por pequeñas secciones, que parten desde la atmósfera electrónica que interpretan Jesús y Enrique seguida de un exquisito solo de Guitarra fuertemente influenciado por el sonido de Pink Floyd y de su mítico guitarrista, el maestro David Gilmour, acto seguido un solo de sintetizador pone fin a esta sección de la Suite. El siguiente apartado de esta pieza comienza con la efusiva voz de Enrique, que al cabo de unos segundos se infunde en un excelso solo de sintetizador y culmina con un silencio breve. Finalmente, la banda regresa a la carga por última ocasión con la voz de Balderas quien a través de su canto, describe a una mujer en sentido metafórico, para referirse a temas como el amor, la explotación laboral y la libertad individual, culminando de forma enérgica una de las obras imprescindibles en el repertorio histórico de lo que el maestro David Cortés Arce llamó “El Otro Rock Mexicano”.

Felicidades por tu reseña,me vi en la época, supiste enganchar mi atención.
ResponderEliminarFelicitaciones! Muy buena reseña de lo que fue la banda y el trabajo realizado en ese disco.
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